domingo, 26 de abril de 2015

INESPERADO Y BIZARRO





Las comunidades agrupadas en QOPIWINI ,Qom, Pilagá, Wichí y Nivaclé, ofrecieron una charla sobre Derecho Indígena, ayer, a las 17 horas en el Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti sito en Moreno 350 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Los referentes de las mismas, Israel Alegre, Jorge Palomo, Néstor Gomez, Viviano Luna, Ulises Fernández, Bartolo Fernández y Félix Díaz, fueron invitados, por las autoridades del museo, para exponer su visión sobre el cumplimiento de los derechos de los indígenas en la actualidad. Se encontraban presentes, también, miembros de distintas comunidades mapuches.

Cuando llegó la numerosa delegación fue recibida con calidez por la curadora, quien saludó a cada uno por su nombre de pila y ofreció una recorrida por el museo, antes de la charla. Todo parecía augurar un clima ideal para la exposición de la problemática. A 70 días del inicio del Acampe, sin una respuesta a los pedidos urgentes de las comunidades, después de las agresiones recibidas en los días anteriores, habían llegado a terreno favorable. O así lo parecía, porque grande fue la sorpresa cuando se les pidió que dejaran todas sus carteras, mochilas y bolsos en un jaulón bajo candado. Porque es política del museo, porque no quieren que nada les falte, y porque ellos tienen la obligación de preservar los bienes del museo. Los bienes del museo que son los objetos sagrados, los instrumentos, las joyas, las industrias de los Pueblos Originarios, que se encuentran en ese lugar porque alguien saqueó a las Comunidades en el pasado.

Todos entregaron sus pertenencias, y, con toda la dignidad, Relmu Ñamku, una mapuche proactiva, advirtió que ya llegará el tiempo en que ellos (los del museo) tendrán que visitar las comunidades para admirar esos objetos, que para eso también es la lucha, para la restitución de sus bienes. A ésto, la curadora respondió que la institución no se opone al uso cuidado de los objetos, y contó como unos mapuches habían pedido permiso para usar unos objetos sagrados para celebrar una ceremonia, que tuvo lugar en el museo porque nada puede salir del mismo. Objetos sagrados mapuches, claro está.

La responsable del museo, a modo de disculpa y reivindicación, dijo que los indígenas no deberían verlos como el enemigo, ya que el museo abría ese espacio para el diálogo y que desde 1985 habían decidido no adherir a las prácticas de exhibición de restos humanos y de momias originarias. A lo que Relmu replicó que esa es otra de las tantas deudas que se tiene con los Pueblos, que Calfucurá todavía se haya expuesto al público en La Plata y que los criollos no tienen idea del dolor que sufren los hermanos ante la exhibición de un ancestro, como si fuera una cosa.



Después de esta recepción el grupo se dividió y recorrió las instalaciones hasta que comenzó la charla, que contó con una concurrida audiencia. Cada tanto llegaban estudiantes, apurados por el retraso y cargados de carteras y bolsos. A ellos no les indicaron ningún jaulón.



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