viernes, 21 de septiembre de 2018


¿Cuantos años puede la gente existir, antes de que les sea permitida la libertad? ¿Cuántas veces un hombre puede voltear la cabeza, pretendiendo que él no ve?”, cantaba Bob Dylan, allá por 1963. EEUU recién comenzaba con su intervención armada en Vietnam, y el movimiento pacifista, que hizo suya la causa de los Pueblos Originarios de Norteamérica, daba sus primeros pasos. “Soplando en el viento”, fue un himno que abrió los ojos a toda una generación sobre la necesidad de participar activamente ante las injusticias sociales.
Han pasado 55 años y las estrofas siguen vigentes, porque insistimos en perpetuar nuestra absurdidad como sociedad.
Ayer un niño Qom, Ismael Ramírez de 13 años, murió con una bala en el pecho. Una muerte de originario más y van… Esta vez fue una bala y sólo es noticia, porque sirve a los intereses de los medios y a los propagadores del odio de clase; como lo fue en su momento la muerte de Rafael Nahuel, o como también sirvió la muerte por desnutrición de Néstor Femenía, en 2015. A eso los hemos reducido, a muertes útiles del sistema.
Mientras tanto, en todo este tiempo cerramos los oídos y volteamos la cabeza a la realidad de nuestros hermanos originarios. Qom, Pilagá, Wichís, Nivaclé, Coya, Mapuche, todos comparten idéntico horizonte de pobreza estructural, luchas pacíficas por el territorio ancestral, falta de adecuada alimentación y de servicios sanitarios, persecución sistemática por parte del aparato represivo del estado. Decenas de muertos en cortes de ruta, centenares de heridos y sin embargo invisibilizados la mayoría del tiempo.
No existe, ni ha existido, una voluntad política firme para solucionar el problema de la vulneración de derechos de los pueblos originarios que habitan el país; las dilaciones en el cumplimiento pleno de la ley 26160/06 y la represión permanente a la que son sometidos, es clara prueba de ello. Un nutrido número de jueces se ha encargado de adjudicarles tierras de originarios a empresas extraccionistas, mineras, sojeras, o a simples latifundistas extranjeros, ávidos de recursos naturales que explotar. Para los verdaderos dueños de la tierra y para su causa no hay medios masivos de comunicación presentes.
El hilo se corta por lo más delgado, y ellos representan lo más pobre de la pobreza, lo más despreciado. Han sido los “sin alma”, los “salvajes” de la Evangelización; los “piojosos”, “los bárbaros” y “los vagos a quienes hay que exterminar” de Sarmiento; los “carentes de civilización”, “los sucios” y “los apestosos” del imaginario colectivo de la clase media argentina bajada de los barcos, reflejado en los libros de textos de las décadas del 60´y 70´ y en las historietas de esa época. Cinco siglos de mala prensa no se borran.
Si la canción sigue vigente es porque seguimos eligiendo no ver, porque preferimos compartir videos tiernos de mascotas y no la de los justos reclamos; porque justificamos la muerte de un pibe; porque no condenamos socialmente a una política que se ríe de la pobreza; y porque jamás una cacerola sonará para pedir otra cosa que no sea “dinero”.

Ponè el lomo vos


Me cansè gente, ya no los aguanto màs!....¿Querìan dòlares?, bueno ahì los tienen. Vayan y compren sus dos millones diarios. Eso sì, pàguenlos al precio que se le cante al mercado y bànquense la corrida de precios, tarifas, combustibles y demàs que viene detràs. Y no se calienten cuando su banco les asegure que sus queridos "objetos de deseo" estàn ahì, pero "no podemos sumistràrselos por ahora porque no los tenemos en existencia fìsica". Aunque no lo crean, eso ya està pasando.
Estàn horrorizados con la protesta social, denostan a quien exige sus derechos porque los conoce. Mandan a trabajar a quien ha perdido el empleo. Para ustedes todo aquel que reclama es un vago. Pues bien, este mes Adidas dejò a 600 familias en la calle, Gaelle a 300, Criave ya echò a 500 ; en el Estado hoy el Ministerio de Agro-industria mandò casi 600 telegramas, 100 el lunes a Tandanor, ademàs de seguir cesanteando profesionales de los Hospitales Posadas, Udaondo, Curie, El Cruce y Presidente Peròn; y ni hablar de la sangrìa realizada en TELAM.
A todo esto hay que sumar las Pymes de todo el paìs que se encuentran en situaciones desesperadas porque no pueden hacer frente a las subas en las tarifas y al financiamiento que llegò al 60%, justo ayer.
Hagan lo que se les cante, pero no nos digan què hacer con nuestros compañeros despedidos y desplazados. No se les ocurra seguir pontificando desde su aporofobia; son ustedes los que odian y desprecian a los pobres. Dejen de sugerir medidas patriòticas, surgidas desde la profunda ignorancia de quien no ha pasado del Paturuzù, la Play Boy o la Para Tì.
Porque, ¿cuàntas veces por mes puedo hacer cortar el pasto de mi vereda y jardìn ?¿Cuàntos panes caseros puedo comprar por dìa? ¿Tienen idea de la cantidad de vendedores ambulantes que toca a la puerta de mi casa por semana? ¿Cuàntos pares de medias puedo usar en un invierno? ¿Cuàntas bolsas de consorcio puedo llegar a acumular en la despensa? ¿Esa es la soluciòn que encuentran los "bien pensados amigos de la patria"? Que como todavìa tengo trabajo, debo comprarles a todos los despedidos, la mercaderìa que malvenden casa por casa. Porque de la venta callejera solo podemos hablar en el conurbano, y si no pregùntenle a Larreta y a los senegaleses.
Los comedores comunitarios cuadruplicaron su demanda en el ùltimo año; el del Padre Paco Olivera, de la Isla Maciel, pasò de tener 50 familias a contabilizar 200.
Màs de 20.000 personas hoy, con este frio, estàn durmiendo en la calle de CABA y ustedes sòlo piden un mes mejor que èste.

Ustedes son los donantes de òrganos perfectos, porque tienen el corazòn sin estrenar.