COMPAÑÍA TEATRAL DE AVELLANEDA: JUANJO BENAVENTE
Dirige el Grupo Artístico Rodolfo Walsh,
que con tres obras itinerantes, recorre
el Municipio de Avellaneda, entregando, en forma gratuita arte y esperanza. Su origen humilde y
su niñez vulnerable son el motor del emprendimiento.
Son las tres de la tarde de un
jueves soleado, la cita es con el gestor del
grupo que lleva el teatro a las
escuelas, hospitales del Municipio, y que próximamente presentará, en las tres
sedes de la UNDAV, la obra "Retratos de la Memoria".
Juanjo Benavente, actor, director y creador del Grupo Artístico Rodolfo Walsh, da la
bienvenida con una sonrisa tímida, mientras agradece la nota. Como un perfecto
anfitrión ofrece un asiento frente a un cuadro
del Che, y algo para beber con ademanes medidos, cuidados. Está nervioso
y así lo dice: “la situación de entrevista
me incomoda un poco”. Quizás por
eso en la otra punta del espacioso
living de la "Casa del Flaco",
Centro Cultural de Sarandí que homenajea a Luís Alberto Spinetta, un
amigo músico "le hace el aguante".
“El grupo surge de lo que soy
desde mi formación de actor", responde cuando se le pregunta por el
origen del Grupo. " La historia es
corta. Tiene su raíz en una obra para chicos maravillosa que se llama "El
día de los Colores". En ella no hay señoras que quieran matar animales
para hacerse un vestido. ¿Viste que las obras para chicos suelen ser crueles?
Acá no, acá no hay buenos y malos. Acá
hay gente que tiene conceptos erróneos, gente equivocada.”
Gente equivocada como él y sus amigos de la calle, “cuando hacían cosas que no estaban bien y recorrían caminos que no es bueno andar”, dice mientras
enfatiza con sus manos. Porque Juanjo
vivió en la calle y conoce las
realidades de una existencia precaria. "Mi vieja se quedó en la calle con
cuatro pibes en los noventa", afirma
mientras arranca miguitas imaginarias de la mesa ratona. Se acomoda
inquieto en un sillón demasiado bajo para sus piernas largas y prosigue:
"Nos sacaron de la agenda en los noventa. Yo segundo grado lo hice tres
veces porque vivía en la calle. En la Plaza Granados, de Villa Lugano, a pesar de que mi vieja siempre tuvo
laburo. Había media escuela vacía y no
había un Estado que se preocupara por eso. Esa es la razón por la que el Grupo
funciona, se trata de abrir el abanico y de mostrar otras realidades a quien no
tiene otros medios"
“A mi el
arte me salvó la vida. Sino ya no estaría vivo”, sentencia. Una vez encontró un cartelito en el Centro Cultural Lugano,
en el que decía que se daban clases gratuitas de teatro, pero como él pensaba
que allí eran "todos tarados, todos
caretas", tardó un tiempo en inscribirse. En realidad, acota, "no lo
pensaba, sólo lo decía porque los pibes me iban a cargar". Celebra haber vencido esos prejuicios y
empezar el Taller, porque su vida cambió
para siempre.
Volviendo a la historia del Grupo, cuenta que un día se cruzó en la calle al Intendente de
Avellaneda, Jorge Ferraresi, y le dijo que era una lástima tener un teatro como
el Roma y no ofrecer ni una sola obra gratuita. El funcionario le dio la razón
y también el apoyo para el emprendimiento. A partir de ahí comenzó a convocar a
colegas, actores, actrices y
escenógrafos, a gente que entendiera la cultura como él.
-¿Qué clase de cultura es esa?
-Es la que va más allá de lo técnico de cada
rama del arte; es la que ve al arte como una forma de contención, una herramienta de transformación social, una
herramienta que salva vidas. Como salvó la vida de quien habla. Yo a través del
teatro empecé a ver otra realidad y pude elegir. Queremos que la gente pueda
elegir. Si sentiste alguna vez la acidez en la boca de una semana sin comer,
vas a tener otra sensibilidad distinta hacia quien no tiene. El hambre no es el dolor de panza, es tener un
clavo oxidado entre los dientes. Quien ha tenido
la desgracia y la suerte de vivir esa experiencia, no va a lucrar con la
necesidad del otro. Por eso nos involucramos.
La Compañía, desde su
formación a principios de 2013, ha
puesto en escena “El Día de los Colores”,
para el ciclo de Vacaciones de Invierno en el Teatro Roma; “Retratos de la Memoria”, una
obra conceptual de pequeños cuadros,
cuyo eje central es la última dictadura militar argentina, ofrecida al público los días 22 y 23 de marzo
pasado; e “Historias de Granja”,
una pieza para títeres, que representan
para los niños en jardines de infantes, hospitales y que próximamente llegará a
la Cárcel de Encausadas de La Plata,
y según el director "tiene
el mensaje que todos somos diferentes y todos valiosos; no hay gente que sirva
y que no sirva". Si bien no tienen
armado un taller sobre la obra, le piden a los docentes que la usen como
disparador para tratar temas como la discriminación y la solidaridad.
El futuro para Juanjo Benavente es en lo inmediato una sucesión de ensayos
y funciones, mezclado con el trabajo y su militancia; y a
largo plazo la concreción de la Carrera en Gestión Cultural, que espera retomar el próximo cuatrimestre,
para obtener un título que valide lo que ya es: un hacedor de cultura.

